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Lecciones en el Congreso

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Lecciones en el Congreso

Mensaje  pepo el Miér Ago 04, 2010 2:46 am


"Los gobiernos han sido siempre los mayores proveedores de drogas de adicción: retrocedamos al comercio del azúcar en Inglaterra, las guerras del opio en China, la Complicidad de la CIA en el tráfico de Heroína en el Sudeste asiático durante los años sesenta y la actual distribución de cocaína que proviene de América del Sur"
Terence McKenna

"Lo que el hombre más aborrece/ es la ignorancia, la escasa virtud, la indignidad,/ mas los reyes y príncipes la aplican."
Lao Tse

-Y el paco, el paco... ese veneno amarillento, como matarratas, que fuman los pibes de la calle; sabemos que el gobierno es cómplice de su distribución, como pasó en Yankilandia con el crack. Porque la CIA repartía crack en los barrios pobres de negros, para matarlos con ese veneno comecerebros, y de última, para que después se terminen cagando a tiros, les vendían armas.
-Y como vieron que resultó, lo exportaron para acá, para el patio trasero- dije encendiendo un cigarro.
-Y claro, pal pibe chorro de las villas: el gobierno, como buena colonia de monstruoso imperio, tiene varios brazos asesinos de jóvenes pobres: uno es el hambre y la desnutrición, otro es el gatillo fácil de la cana, otro el paco de los narcolaboratorios, etc. etc.
-Sino sirve uno sirve el otro, ¿no?
-Claro, como en la conquista: si no se sometía al indio con la cruz, se usaba la espada, o viceversa... y hasta la gripe y la viruela usaban: los europeos fueron los primeros bioterroristas, y encima, para rematarlos a los indios, para que no tuvieran defensas, les prohibían sus plantas sagradas, como sigue pasando en todo el mundo, bah...
-Y todavía les siguen robando las tierras...
-Y no sólo las tierras, ahora además los colonizadores modernos se dedican a la biopiratería, robándoles todo un conocimiento medicinal vegetal milenario, millonario para los grandes laboratorios...
Él fumaba tabaco con anís, en una rústica pipa de bambú, y la prendió, pitó y siguió diciendo: "A mí me gusta mucho la Historia, digo, ver bajo la Historia, y si miramos bajo la Historia, vemos que no se puede separar la guerra a las drogas de la literatura sobre drogas. Están tan íntimamente relacionadas desde sus inicios... Si vamos por ejemplo, a las Bacantes de Eurípides, una tragedia griega de 400 años antes de Cristo, esto ya es patente: como supongo sabrá. la tragedia gira en torno a la llegada de Dionysos, por motivo de sus fiestas alucinógenas, a una ciudad donde precisamente, sus gobernantes lo intentaban censurar: tanto al dios como a sus fiestas... Esta antigua obra ya muestra que prohibir esta natural embriaguez extática de mujeres y hombres, daña mucho más de lo que pretende curar: los gobernantes terminan enloqueciendo, delirando y encarcelando inocentes y sembrando muertes y destrucción..."
-Sin embargo, eso no fue una lección histórica, al menos para los gobiernos actuales- dije entonces.
-Y no, y occidente está delirando y sembrando locura y muerte desde hace casi dos mil años. Aunque la historia, y hasta el arte y la literatura, continuamente nos están dando lecciones, enseñándonos cosas... Eurípides dijo que no era a Baco, sino a Afrodita a quienes celebraban las bacantes: como sabiendo que prohibir la ebriedad extática era prohibir el amor... y el conocimiento. Por eso dijo visionariamente: "Vieja sabiduría. Nadie destruirla puede...". Pero esto, lamentablemente, no es visto por los gobernantes ni por mucha gente, que, por un motivo u otro, siempre quedan ciegas, en las sombras de la ignorancia... como en la caverna platónica...
-Porque las ciegan...
-Sí, todo el tiempo, con los grandes medios de desinformación la televisión y la cultura chatarra, la educación y la religión represoras, la comida artificial transgénica, el alcohol y los puchos, las pastillitas para el stress, para dormir, para estoylotro, y además la contaminación del aire, las aguas, la tierra... contaminación radioactiva, nuclear, industrial, química, cancerígena... Sí, todo contamina, y envenena: las plantas, los animales, los campos y los pueblos rociados con pesticidas... ¿Sabía usté que hace como treinta años el imperialismo lanzó el informe global 2000 para el presidente, que decretó este largo y actual genocidio silenciado de dosmilcuatrocientos millones respaldado por una ciencia macabra y un consumismo rapaz que vampiriza al planeta... Y voy a citarle ahora otro caso curioso, en la historia de la literatura embriagada, y que sucede unos 2000 años después, también en Europa.
Pensé que citaría entonces a Baudelaire y la persecución que sufrió por 'Las flores del Mal' y otros de sus textos, pero no.
-No, no es Baudelaire, sino de Quincy- dijo echando humo, como adivinándome el pensamiento.- Fíjese usté estos hechos curiosos: cuando Quincy escribe sus textos opiómanos, decide publicarlos como 'Confesiones'... con toda la carga negativa que la censura inquisitorial se había encargado de poner en la confesión, que es de por sí culposa, y si vemos la última parte de las confesiones de de Quincy, que pasa de un enamoramiento místico paradisíaco del opio, a un envenenamiento infernal, todo se aclara...
Algo más de gente se había reunido en torno a Ambrosetti, que prendía su pipa que se le había apagado de tanto hablar, y después de otra pitada la pasó, en círculo.
-Si leemos esas pesadillas opiosas y terribles del inglés, ¿Con qué nos encontramos? Con que condena, y mete en la misma bolsa negra: a la mitología y el politeísmo hindú, egipcio, chino, etc. De hecho un malayo, un oriental de ojos rasgados se convierte en su gran pesadilla persecutoria del opio: y el opio venía de China y Malasia, venía de Oriente. Y de Quincy era un inglés, un imperialista a fin de cuentas, que habla despectivamente de africanos y asiáticos como supersticiosos, salvajes, crueles, idólatras, etc., y que yo sepa nunca condena las injustas acciones militares de su gobierno, las violentas y crueles guerras colonizantes de los ingleses- y después los yankis- en China, la India, Sudáfrica, etc.
-Como que el opio le estaba dando un mensaje...- dije medio preguntando.
-Yo creo que sí. El opio era una planta sagrada del oriente; profanada por esta mentalidad imperialista-capitalista, y también por las mentes-espíritus de sus ciudadanos, entre ellos escritores como de Quincy. Entonces, como decía antes, de Quincy condena a Oriente y sus dioses (Shiva, Isis, Brahma, etc.), condena a la naturaleza (y habla negativamente de selvas, monos, loros, serpientes, cocodrilos, etc.), y adopta esa posición represiva, racista, paranoica, culposa, del monoteísmo europeo, civilizado, que hasta hoy sobrevive, dictada por el imperialismo neocolonizante.
-Y entonces el verdadero enemigo del capitalismo sería, más que el ateísmo, el politeísmo más primitivo de Áfrika, de Oriente, de Amérika...
-En parte así parece... de hecho no sólo el capitalismo, sino también el comunismo, persiguió chamanes, hechiceros, lamas, ...espíritus, dioses... Por eso creo que nuestros maestros cercanos en estas otras realidades, son los chamanes indígenas: muchos de ellos no han cortado la tradición milenaria, y son bibliotecas andantes... y sin embargo, de Quincy, sin saberlo coincide con estos chamanes "salvajes", a los que se imagina tan diferentes, en que son las plantas las heroínas de su poesía, el núcleo central de sus experiencias... y por eso es que muchos las llaman plantas maestras, porque éstas enseñan en un diálogo que a fin de cuentas es a solas con ellas...
Esta charla aconteció hace más de un año atrás, en el marco de la cuarta conferencia nacional sobre políticas de drogas.
Allí habíamos asistido a las charlas que organizaba el Congreso de la Nación. Yo había ido a hacer una nota para una revista independiente, sobre como estaba políticamente el tema drogas en tierra argenta.
La situación era catastrófica no sólo acá sino en el mundo, las políticas represivas de drogas eran un fracaso, corrupción gubernamental y policial, crimen organizado, uniformado, daños al por mayor, etc.: "La Guerra contra las drogas es una campaña de engaño...", "La droga es un gran negocio para favorecer los sistemas represivos...", "Estamos a favor de la despenalización para control social...", "Estamos a favor de la despenalización para consumo... El sistema represivo está basado en cuestiones médicas y psicológicas falsas... es trucho..."
Eso decían, diputados, médicos, abogados, sociólogos del mundo entero. Y también algunos dijeron que "Siempre ha habido un consumo ritualizado de drogas, funcional a la sociedad".
Pero Antonio Ambrosetti había hecho una intervención... demasiado "subversiva" quizás, para algunas mentes pacatas allí reunidas: dijo que si se hicieran las estadísticas se vería que son más los jóvenes que mata a tiros la policía, y los que el gobierno deja morir de hambre, que los que mueren por sobredosis de drogas ilegales. Y después charlamos esas y otras cosas.

Ambrosetti en los años '70 había sido trosko y amigo de Miguel A. Bustos, Gonzalo Arango, y otros poetas viajeros latinoamericanos que experimentaban con distintas yerbas, muchos de los cuales terminarían en la lucha armada, y desaparecidos. Él también había estado perseguido, por la derecha peronista y por la dictadura militar.
Dijo que siempre se consideró una mezcla de "periodista-anarkista", y que desde los '70 había firmado todas sus notas con seudónimos, en distintas revistas y diarios latinoamericanos. Ahora, treinta años después, y en plena "democracia", había sufrido nuevas amenazas de los represores gorilas argentos. Dijo que no deseaba desaparecer ahorita, alargando una lista de víctimas de crímenes impunes y amparados por la complicidad del gobierno y sus fuerzas represivas, que estremecen. Y como el gobierno no iba- ni quería- garantizarle ahora su seguridad, Ambrosetti había decidido irse otra vez del país, rumbo tierras tawantinsuyanas, y vivir tranquilos con su joven compañera peruana, en lo poco que quedaba de paraíso en la Tierra.
A Ambrosetti lo había conocido después de otras conferencias, un tiempo antes, con el Rafa, el Pulpo y otros personajes, ahí en el edificio del congreso, donde en los baños los políticos se daban nariguetazos blankos, para inspirarse en más leyes duras y desiguales.
Ambrosetti ya había estado exiliado, viviendo la mayor parte de su exilio en la selva amazónica con los Ashaninka, los Witoto, etc. tomando ayawaska, toé, virola, wilka, uchusanango, uña de gato, y otras yerbas sagradas; y viviendo también un tiempo en Venezuela, y en la Nicaragua Sandinista donde conoció a Ernesto Cardenal, etc.
Contó varias cosas más. Mientras yo pensaba hacerle una nota. Y por un momento pensaba se la estaba haciendo. Una nota sin grabador... Después tomé algunos apuntes más de lo que había dicho. Pero la nota nunca la escribí. En ese tiempo, cuando con Marcos, Teo y otros amigos hacíamos una revista "combativa", estuvimos a punto de publicar un informe especial sobre él, pero la crisis del 2001 hundió también nuestra revista.
De las dos o tres noches distintas, entre nubes de pipas y sahumerios, telegrafié también textos como éstos:

Ambrosetti dice que: "es obvio que el tema drogas es el tema de nuestra sociedad: desde el pecado original en los inicios del mundo, el tema ha sido el tema drogas... pero esa es la visión occidental, la visión importada, ¿no? Pero la visión de los pueblos nativos de américa nos dice otra cosa: el tema drogas también es central en sus sociedades: pero porque las ven y las tratan como medicinas sagradas poderosas, no como venenos... Hasta la llegada del monoteísmo, no tuvieron frutos prohibidos..."

"El tema no es desde luego, drogarse porque sí, como aquello del arte por el arte: y la droga por la droga. Eso son macanas. Si el arte puede tener un fin social(ista), o un fin capitalista, etc., lo mismo la droga: ésta puede tener un fin social(ista) o un fin capitalista, o anarkista o fascista o lo que sea. Pero tanto el comunismo como el capitalismo se encargaron de perseguir a ciertas drogas, especialmente las alucinógenas, y también de perseguir a la espiritualidad primitiva, el sentir pagano panteísta chamanista. Fue un deber represivo de un lado y otro: eliminar el alma. En el universo y en nosotros."

"El narcotráfico, dicen muchos, es lo que más enriquece a nuestros gobiernos represores. Desde un lado económico, un lado político, un lado social, etc. Los represores saben que el mono no puede dejar de drogarse, entonces que lo hagan con culpa, con miedo, y con cosas nocivas. Esa es la visión occidental, si lo hacen con culpa, con miedo, no podrán traspasar ciertos límites del yo, si lo hacen nocivamente: enfermarán o morirán. Si lo hacen con culpa o mueren, no podrán volver al paraíso. Pero el hecho es que sí necesitamos volver al paraíso. Es nuestro deber máximo, el paraíso es vivir plenamente, no vivir a medias, anestesiados. ¿El paraíso es vivir drogados? No, el paraíso es darle al conocimiento su momento justo y preciso. Darle a las plantas maestras su momento particular de cada una, de cada día, todo eso tiene un conocimiento que para algunos indios es tan preciso y que nosotros, sujetos civilizados, hemos perdido estúpidamente."

"El orgullo del moralista es patético. No me drogo para no enviciarme, dicen algunos. Es el triunfo del moralista, el triunfo de la iglesia... Prohibir el éxtasis como sentimiento extremo, como emoción de la vida, prohibir el sí, es prohibir la embriaguez mística de plantas y drogas, si recordamos a William James, a Nietzsche, a Dionysos."

"La idea en cuestión no es que baste 'drogarse' para crear arte o poesía. La idea en sí es que ciertas personas, llámense chamanes, poetas, artistas, filósofos, científicos, etc., han visto o han sabido ver en el 'estado drogado', un florido enriquecimiento para sus respectivas búsquedas, trabajos, creatividades, visiones, curaciones, canciones, etc. Un enriquecimiento natural y necesario, que en las culturas chamánicas era y sigue siendo accesible a todos sus miembros."

"Creo que es muy posible que el canto o el ikaro chamánico- visionario haya sido el primer género literario de la Prehistoria, como así también que el viaje o sueño vegetalista-alucinógeno, y la experiencia chamánica-extática en otros mundos, sean las más antiguas fuentes de inspiración para los mitos, las leyendas, las religiones y las artes... estas experiencias de la que hablaron sabios y filósofos, tienen que ver con el despertar, el salir de la caverna, el ver las cosas tal cual son, el vibrar en la eternidad, el morir y el renacer, etc. La experiencia vegetalista, la iniciación en los Misterios fue y merece ser un verdadero derecho de todo mortal."

"Claro que estoy de acuerdo con las teorías que ven la relación de las plantas visionarias con la evolución humana, y también creo que el hecho de cortar esta interrelación trascendental, fue un acto político-religioso claramente deliberado, para esclavizar a las multitudes en este siniestro y desequilibrado orden mundial."






por Xuan Pablo Gonzalez en Psicodelianarkocorrida
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